Trump y la OTAN: escenarios y límites de una posible retirada de EE. UU.

Por Daniela Castellanos y Lourdes Garcia

En colaboración con: Katherine Ogando y José Yepez

El panorama mundial es la clave principal para la creación de Organizaciones, Instituciones, instrumentos y alianzas; donde los Estados proponen soluciones para escenarios internacionales de alta complejidad como guerras, crisis económicas y humanitarias. 

En la evolución de las relaciones internacionales se observa una contundente diferencia en el contexto internacional que el mundo enfrentaba cuando se creó la Organización del Tratado de Atlántico del Norte (OTAN) , el cual se caracterizaba por ser un mundo bipolar, con dos grandes bloques: EE.UU y la Unión Soviética. Y en la actualidad, donde se convive en un mundo cada vez más interconectado.  

Rol histórico de EE.UU. en la OTAN

Estados Unidos ha destacado por mantener un rol de arquitecto político dentro de la Organización, logrando ser el principal impulsor de expansión de la misma, la cual ha evolucionado adaptándose a los cambios de la geopolítica global y a los distintos contextos y periodos de la historia. Asimismo, el papel de Estados Unidos en la OTAN durante la Guerra Fría fue esencial para la seguridad de Europa Occidental y clave para detener al bloque soviético, sirviendo como el contrapeso militar y político directo frente al Pacto de Varsovia.  (Gomez, 2024) 

En la actualidad, el panorama de la salida de Estados Unidos de la OTAN se mantiene latente en el tablero de la Organización, tras las declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump al catalogar como “decepcionante” las acciones de sus aliados de la OTAN a causa de no responder al llamado para asegurar el Estrecho de Ormuz.

Viabilidad política y legal de una salida

La posible salida del país norteamericano sería sin lugar a dudas el cambio geopolítico más drástico desde la Segunda Guerra Mundial. Desde una perspectiva de viabilidad legal, según la página oficial de la OTAN (1949), en el artículo 13 del Tratado del Atlántico del Norte, establece que después de 20 años de la entrada en vigor del tratado, cualquier estado puede dejan de ser parte del mismo un año después de presentar su denuncia ante el Gobierno de Estados Unidos. Por otro lado, para los efectos del tablero global de hacerse realidad la salida del estado norteamericano, se encuentra la desprotección del mismo en cuanto a hegemonía de poder,  la construcción de nuevas alianzas internacionales entre potencias como Rusia y China. (Bjerg, 2026).

Impacto en la seguridad europea

La OTAN ha sido clave en la seguridad regional, con Estados Unidos como principal líder de la defensa europea. Su peso político, militar y financiero lo convierte en un actor central, por lo que una posible retirada generaría incertidumbre e implicaría un cambio estructural en el sistema de seguridad euroatlántica.

Para 2024 Estados Unidos concentra el 64% del gasto en defensa de la OTAN (North Atlantic Treaty Organization, 2025a), además de liderar capacidades estratégicas y operativas. Su salida dejaría un vacío en la coordinación y respuesta ante amenazas debilitando la defensa colectiva. Además aporta el 16,26% del paraguas nuclear de disuasión, considerando únicamente 100 ojivas desplegadas en cinco países (International Campaign to Abolish Nuclear Weapons, 2025). Sin este respaldo, los Estados europeos deberán replantear sus estrategias de seguridad y asumir mayores riesgos en un entorno internacional incierto.

Afectaría además, en la redistribución de cargas económicas, la estabilidad energética y la resiliencia logística. Actualmente, Estados Unidos representa el 53% del PIB combinado de la OTAN (OTAN, 2025b). Esta retirada supondría una presión presupuestaria significativa hacia los países europeos, muchos de los cuales aún no alcanzan el umbral del 5% del PIB para el 2035 (OTAN, 2025c) obligando a incrementos acelerados del presupuesto de defensa y una reconfiguración de prioridades fiscales a nivel nacional.

Reconfiguración del equilibrio global 

            Estas implicaciones para la región del Atlántico Norte no serían aisladas sino que impulsarían una reconfiguración del equilibrio global y de las alianzas internacionales. Para EE.UU, implicaría un giro hacia un aislacionismo renovado, enfocado en alianzas bilaterales y regionales, en detrimento de su hegemonía. A nivel internacional, aumentaría la fragmentación y se avanzaría a un sistema multipolar. Europa se vería forzada a fortalecer su autonomía estratégica, asumiendo mayores responsabilidades en defensa, seguridad y tecnología, aunque con limitaciones estructurales. 

En este contexto, Rusia podría emerger como uno de los principales beneficiarios geopolíticos, al debilitarse el esquema de contención que históricamente ha limitado su influencia en Europa. La vulnerabilidad del flanco oriental y la pérdida del paraguas nuclear estadounidense reforzarían su margen de acción y posicionamiento estratégico. Paralelamente, China consolidaría su papel como socio alternativo, en la diversificación de sus alianzas económicas y tecnológicas, reduciendo su dependencia de Washington.

Consecuencias para alianzas internacionales

Finalmente, las alianzas internacionales evolucionarían hacia un modelo más flexible y menos cohesionando, el detrimento del multilateralismo daría paso a acuerdos bilaterales y estratégicos específicos. La OTAN debilitada, perdería capacidad disuasoria real, mientras que actores regionales y globales competirían por llenar el vacío de poder. Este proceso no solo redefiniría las dinámicas de seguridad global, sino que también incrementaría la incertidumbre y la competencia entre potencias en distintos niveles.

La posible salida de EE.UU de la OTAN aunque jurídicamente viable, enfrenta limitaciones políticas debido a sus costos estratégicos: pérdida de liderazgo global, debilitamiento de influencia y  mayor vulnerabilidad en un entorno competitivo. Supondría la aceleración de un orden multipolar, esfuerzos por incrementar la autonomía Europea y la expansión de la influencia de Rusia y China en el tablero de alianzas internacionales. En este contexto, resulta fundamental priorizar el diálogo diplomático y redefinir los compromisos en pro a la preservación de la estabilidad internacional. 

REFERENCIAS:

Bjerg, S (12 febrero, 2026). Trump’s NATO Dilema. Foreign Affairs. https://www.foreignaffairs.com/united-states/trumps-nato-dilemma. Consultado el: 23 de marzo 2026

Gómez, D. (15 de febrero, 2024) ¿Podría Trump sacar a Estados Unidos de la OTAN?. El Orden Mundial. https://elordenmundial.com/trump-sacar-estados-unidos-otan-alianza-atlantica/  Consultado el: 21 de marzo 2026

International Campaign to Abolish Nuclear Weapons (2025). Which countries have nuclear weapons?.https://www.icanw.org/nuclear_arsenals?__cf_chl_tk=NFTHzFkIq_LkO_32.T.AAZHw6OsnzSiQX_18Z26YdM8-1774275879-1.0.1.1-3ZubDAHglokk8Z59UVHRRpU97CcXaC8_IEHwQDEOnsw  Consultado el: 23 de marzo de 2026

North Atlantic Treaty Organization  (1949)  OTAN.           The North Atlantic Treaty.  https://www.nato.int/en/about-us/official-texts-and-resources/official-texts/1949/04/04/the-north-atlantic-treaty Consultado el: 21 de marzo de 2026

North Atlantic Treaty Organization (2025a). Defence Expenditure of NATO Countries (2014-2025) [Archivo PDF] .https://www.nato.int/content/dam/nato/webready/documents/finance/def-exp-2025-en.pdf  Consultado el: 23 de marzo de 2026

OTAN (2025b). The Secretary General’s Annual Report 2024  [Archivo PDF]https://www.nato.int/content/dam/nato/legacy-wcm/media_pdf/2025/4/pdf/sgar24-en.pdf Consultado el: 23 de marzo de 2026

OTAN (18 de diciembre de 2025c). Funding NATO.  https://www.nato.int/en/what-we-do/introduction-to-nato/funding-nato Consultado el: 23 de marzo de 2026