Por: Catherine Loyo
El conflicto actual alcanzó su punto crítico el 28 de febrero de 2026, tras una escalada de ataques aéreos conjuntos entre Estados Unidos e Israel contra infraestructuras estratégicas en Irán, seguidos de represalias masivas por parte de Teherán contra intereses estadounidenses y rutas comerciales en el Estrecho de Ormuz.
La tensión escaló rápidamente debido a:
- Falla de los mediadores tradicionales: Omán y Qatar, facilitadores históricos, perdieron influencia tras ser objeto de ofensivas indirectas en la etapa inicial de la guerra.
- Bloqueo Total: El Comando Central de EE.UU. (CENTCOM) implementó un bloqueo naval completo de los puertos iraníes el 15 de abril de 2026, deteniendo el flujo comercial marítimo de la República Islámica.[1]
Intereses de Pakistán en la mediación
Pakistán no actúa por mero altruismo, sino por una necesidad existencial económica y de seguridad, como por la seguridad energética, Islamabad depende críticamente del petróleo y gas de Medio Oriente.[2] La inestabilidad ha disparado los costos internos de energía. No obstante, también se deben abordar la protección de la diáspora; alrededor de 5 millones de ciudadanos pakistaníes trabajan en la región del Golfo. Las remesas que envían son equivalentes al volumen total de las exportaciones de Pakistán; una guerra regional colapsaría la economía nacional. Para finalizar con el marco de los intereses pakistaníes, se debe destacar la seguridad fronteriza, Pakistán busca evitar una crisis de refugiados y el desbordamiento de grupos insurgentes.[3]
Bajo el liderazgo del primer ministro Shehbaz Sharif, Pakistán se ha erigido como el mediador indispensable en el complejo tablero de Oriente Medio, logrando la proeza diplomática de sentar a las delegaciones de Teherán y Washington en Islamabad tras el vencimiento de los críticos ultimátums estadounidenses. En este escenario de alta tensión, el canciller iraní Abbas Araghchi ha presentado una hoja de ruta estratégica que propone un «desescalamiento por fases», priorizando el levantamiento inmediato de las sanciones económicas y la reapertura total del Estrecho de Ormuz para estabilizar los mercados energéticos, mientras pospone la espinosa cuestión nuclear para una etapa posterior de mayor confianza mutua.
Pese a mantener su retórica de «máxima presión» y una profunda desconfianza hacia el régimen de los Ayatolás, el presidente Donald Trump ha accedido a prorrogar la tregua militar como un gesto hacia la gestión de Sharif, reconociendo implícitamente que una confrontación directa en este momento sería catastrófica para el precio global del crudo. Este esfuerzo cuenta con el respaldo unánime de potencias regionales como Turquía, Egipto y Arabia Saudita,[4] quienes ven en Islamabad un canal de interlocución legítimo capaz de equilibrar los intereses del mundo islámico con las exigencias de seguridad de Occidente, consolidando así un frente diplomático que busca evitar un conflicto de dimensiones incalculables en la región.4. Escenarios de negociación y viabilidad
Tras la cumbre del 11 de abril en Islamabad, se han perfilado dos escenarios:
1. Escenario de Armisticio Duradero: El «Pacto de Islamabad»:
Se basa en el principio de «Sincronización de Concesiones». EE. UU., emitiría licencias especiales del Tesoro para permitir la exportación de crudo iraní a mercados asiáticos, mientras que Irán formalizaría la «Iniciativa de Navegación Segura», garantizando que el Estrecho de Ormuz y el Golfo de Omán queden libres de minas y hostigamientos por parte de la Guardia Revolucionaria (IRGC). Según el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Pakistán en su rueda de prensa del 16 de abril de 2026: «La viabilidad de este armisticio no reside en la confianza mutua, sino en la supervisión técnica de terceros países que garanticen que ninguna de las partes obtenga una ventaja militar injusta durante la desescalada».[5]
2. Escenario de «Paz Fría»: El modelo de la Península Coreana:
En este contexto, la tregua se utiliza para el reabastecimiento. EE. UU. reforzaría sus baterías de defensa aérea en las bases de Qatar y EAU, mientras que Irán dispersaría sus activos de enriquecimiento hacia instalaciones subterráneas más profundas. Las reuniones presenciales se suspenderían, volviendo al intercambio de «Non-papers» a través de la embajada de Pakistán en Washington y la cancillería en Teherán. Analistas del Strategic Studies Institute de Islamabad (SSII) advierten que una «Paz Fría» en 2026 es altamente volátil debido a la presión electoral en EE. UU., donde cualquier incidente menor en el mar podría desencadenar la clausura inmediata de la vía diplomática.[6]
3. El Plan de las Tres Fases de Teherán[CL1] |
El canciller Abbas Araghchi ha diseñado un cronograma que invierte la lógica de las negociaciones de la década anterior (JCPOA), priorizando la economía sobre la técnica nuclear:

Impacto regional y global
El conflicto de 2026 ha consolidado un desplazamiento del eje diplomático global. Europa ha quedado desplazada como mediadora, mientras que el centro de gravedad se ha trasladado al eje Islamabad-Moscú-Pekín, una coalición con mayor capacidad de presión económica y cercanía geográfica sobre Teherán. En el ámbito de la Economía Global,[7] la reapertura de Ormuz ha sido un alivio para los precios del crudo, pero el panorama sigue siendo frágil. La persistencia del bloqueo en puertos iraníes mantiene en vilo a los mercados de seguros marítimos, donde las primas de riesgo siguen elevadas, encareciendo la logística internacional.
Finalmente, la legitimidad de Pakistán está en su punto más alto. Si Shehbaz Sharif logra convertir esta tregua en un acuerdo firme, Pakistán se erigirá como la potencia diplomática indispensable del mundo islámico. Este éxito no solo elevaría su prestigio ante Occidente, sino que lo posicionaría como un socio estratégico de primer nivel frente a China, transformando su rol de actor regional a garante de la estabilidad energética mundial.[8]
[1] “Iran Update Special Report”, 26 de abril de 2026. Analiza el impacto del bloqueo naval del CENTCOM (iniciado el 15 de abril) y la resistencia interna de la Guardia Revolucionaria (IRGC) a las concesiones. https://n9.cl/h9mjuq
[2] “Transcript of the Press Briefing by the Spokesperson on Thursday, 16th April 2026”. Islamabad, Pakistán. Contiene los detalles sobre la supervisión técnica de terceros países y el rol de garante neutral de Pakistán. https://n9.cl/ywqk8
[3] “Joint Statement: Senior Officials Meeting of Pakistan, Saudi Arabia, Türkiye and Egypt”. Islamabad, 14 de abril de 2026. Valida el respaldo regional del bloque islámico a la mediación de Islamabad. https://n9.cl/4p75y
[4] Joint Statement by the Foreign Ministers of Türkiye, Egypt, Indonesia, Jordan, Pakistan, Qatar, Saudi Arabia and UAE, 23 April 2026. https://goo.su/dBcnQ
[5] Siddiqui, Usaid. No date set for US-Iran talks, as Pakistan pushes to keep diplomacy alive. Aljereza, 16 abr 2026. https://goo.su/WQOtUl
[6] Mason, Simon and Victor Mauer. Tools for building confidence on the korean peninsula. Center for Security Studies (CSS) at ETH Zurich, 2007. Https://goo.su/Dc0t
[7] Department of the Treasury’s Office of Foreign Assets Control (OFAC), Economic Fury Targets Illicit Oil Smuggling Network Run by Iranian Regime Elite, 15 abr 2026. https://goo.su/nmNYaAn
[CL1]Análisis de la «Fase III»: El enriquecimiento de uranio se mantiene como el «obstáculo final». Teherán sabe que el uranio enriquecido al 60% es su única palanca de negociación real ante el presidente Trump. Por ello, según fuentes del diario Al-Monitor (abril 2026), Irán solo aceptará reducir sus reservas una vez que el flujo de petrodólares esté normalizado y verificado por el Banco Central de Pakistán como garante neutral.