Entre la tregua y la escalada: intereses cruzados en el sur del Líbano 

Por: Kimberley González

La situación en el Líbano es un conflicto de larga data que ha marcado la región de Oriente Medio, ya que históricamente el territorio libanés ha servido de refugio para organizaciones guerrilleras contrarias a los intereses israelíes. Para 2006 la creciente influencia de la organización chií Hezbollah en las regiones de Nabatiye y Líbano-Sur desembocó en un nuevo conflicto que duró 33 días y dejó más de mil muertes, lo que atrajo la mirada internacional, dando lugar a la resolución 1701 de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en la búsqueda de disminuir las tensiones. 

Sin embargo, este no fue el único intento para poder fin al conflicto en este territorio, para 2024, el Líbano e Israel aceptaron el acuerdo de cese de hostilidades planteado por Estados Unidos durante el gobierno de Joe Biden, sin embargo, tras el asesinato del líder iraní, el ayatolá Ali Jamenei, el 28 de febrero, Hezbolá llevó a cabo una serie de ataques militares en la zona que desataron la respuesta israelí, dando lugar a una escalada aun mayor en el conflicto. 

En esta zona de conflictividad convergen intereses israelíes, libaneses, palestinos, iraníes y de elementos como Estados Unidos. Israel busca lograr una victoria militar, Hezbolá e Irán apuestan por demostrar que el costo de la ocupación resultará insostenible en el largo plazo, mientras tanto, para actores de la comunidad internacional como Estados Unidos o la ONU la pacificación de la zona es necesaria para acabar con el desplazamiento de miles de personas y mantener control en el área, especialmente ante los recientes sucesos que afectan el estrecho de Ormuz. 

En tal sentido, ante el aumento de las conflictividades para inicios de abril el Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, anunció un cese al fuego de 10 días en el Líbano, tras semanas de ataques por parte de Israel que resultaron en miles de muertes y más de un millón de desplazados en la guerra contra Hezbollah. Los esfuerzos para un cese al fuego ocurrían a la par de la mediación por parte de Pakistán para asegurar las negociaciones entre Estados Unidos e Irán, para las cuales el fin de la guerra en el Líbano se planteaba como indispensable. 

Sin embargo, las fallas en los esfuerzos no tardaron en aparecer, ya que las disputas territoriales pendientes junto a los factores de fondo, como la ocupación israelí no fueron resueltas. La dinámica regional se caracteriza por un complejo entramado de actores que participan de las relaciones en el territorio, el rechazo a la normalización con Israel, reforzado por el apoyo de potencias regionales como Arabia Saudita o Turquía generan un clima hostil hacia cualquier acuerdo definitivo a través de negociaciones, a esto se suma la negativa del grupo Hezbolá de participar en cualquier mesa de diálogo, lo que impide un consenso mínimo para la estabilización.  

En este escenario continúan los ataques de Israel al Líbano, donde tanto tropas israelíes como el grupo chií libanés continúan atacandose en medio de la tregua, en este escenario de fuego cruzado, la capacidad de la comunidad internacional para incidir de manera efectiva sigue estando en entredicho. Las treguas temporales han demostrado ser insuficientes si no van acompañadas de un plan creíble para el desarme de las milicias y la retirada de actores externos. 

El futuro del Líbano, por tanto, sigue atrapado entre las ambiciones geopolíticas de potencias rivales y la urgente necesidad de su población de alcanzar una estabilidad duradera. El territorio se debate entre tres caminos posibles: la perpetuación del statu quo, donde la parálisis política interna y las escaramuzas fronterizas continúan desangrando al país; la escalada hacia un conflicto regional abierto, en el que el colapso definitivo de la diplomacia arrastre a potencias como Irán e Israel a una guerra de consecuencias impredecibles; o bien, el avance hacia una pacificación estructural, un escenario optimista que requeriría el desarme efectivo de las milicias, el respeto mutuo a la soberanía territorial y un compromiso real de los actores externos para dejar de utilizar el territorio libanés como su tablero de batalla. El desenlace dependerá de si la comunidad internacional y los líderes locales logran priorizar la estabilidad del Estado por encima de las agendas geopolíticas particulares. 

Fuentes:

  • Mercado, J. M. M. (2017). Conflicto Líbano-Israel: del origen a la participación militar española. Pasaje a la ciencia, (19), 35-43.

Aquí tienes las fuentes organizadas por orden alfabético y adaptadas estrictamente al formato APA (7.ª edición):

The Washington Institute for Near East Policy. (2024, 11 de noviembre). Lebanon-Israel talks: Defining zones for a possible agreement. The Washington Institute. https://www.washingtoninstitute.org/policy-analysis/lebanon-israel-talks-defining-zones-possible-agreement